La exquisita Lavanda

¡Hola! hace unos días os presentamos un aceite esencial de lavanda de Naturavia a través de las redes sociales. Sin embargo, consideramos importante dedicar un post a hablaros sobre sus bondades y formas de prepararla y emplearla.

La lavanda se viene empleando desde muy antiguo como producto de belleza y de higiene. Durante el Imperio Romano, los patricios y los ciudadanos distinguidos, añadían lavanda al agua de sus suntuosos baños. Su nombre procede del latín lavare (lavar).

PROPIEDADES E INDICACIONES: las hojas de lavanda son ricas en un aceite esencial volátil de composición compleja, formada por diversos alcoholes terpénicos y sus ésteres. El más importante de ellos es el linalool (os suena de verlo como ingrediente de muchos de nuestros productos?).
Esta esencia es la responsable de sus variadas propiedades, que os las resumimos:

Sedante y equilibradora del sistema nervioso central y vegetativo: se recomienda en casos de nerviosismo, mareos, tendencia a la lipotimia (desmayos), palpitaciones del corazón, y en general, en todos los casos de enfermedades psicosomáticas (Ver 1.Infusión y 2.Esencia).

Digestiva: tiene una acción antiespasmódica y algo carminativa (antiflatulenta) sobre el conducto digestivo, a la vez que es aperitiva y facilitadora de la digestión. Debido a que la esencia tiene también efecto antiséptico, da muy buenos resultados en caso de colitis (Ver 1.Infusión y 2.Esencia).

Antirreumática y antiinflamatoria: aplicada externamente, el agua, el aceite o la esencia de lavanda son muy eficaces para calmar los dolores reumáticos, ya sean de origen articular o muscular: dolores artrósicos de cuello o de espalda, artritis gotosa, tortícolis, lumbagos, ciáticas, etc. Resultan asimismo de gran utilidad después de luxaciones, esguinces, contusiones y distensiones musculares (Ver3.Esencia de lavanda).

Antiséptica y cicatrizante: la infusión de lavanda se emplea para lavar úlceras y heridas infectadas, que ayuda a que curen rápidamente. El aceite de lavanda alivia el dolor en las quemaduras leves (de primer grado) y desinflama las picaduras de insectos (Ver4.lavados y compresas).

Relajantes y defatigante: después de largas marchas, de realizar intenso ejercicio físico, o cuando se siente agobiado, un baño caliente con agua o esencia de lavanda ayuda a activar la circulación y a eliminar la sensación de fatiga.

Balsámica: la esencia se emplea en inhalaciones o vahos para acelerar la curación de laringitis, bronquitis, catarros bronquiales y resfriados (Ver3.Esencia de lavanda).

PREPARACIÓN Y EMPLEO:
USO INTERNO
1. Infusión: con 30 o 40 gramos de sumidades floridas y hojas por litro de agua. Tomar 2 tazas diarias, endulzadas, después de las comidas.
2. Esencia: La dosis habitual es de 3 gotas, 2 o 3 veces al día. No sobrepasar esta dosis.
USO EXTERNO
3. Esencia de lavanda: es suficiente unas pocas gotas frotadas sobre la piel para lograr efecto.
4. Lavados y compresas: es la misma infusión que para uso interno (1). Con esta infusión, lavar directamente las úlceras y heridas y empapar después una compresa que se coloca sobre la zona afectada durante 15 a 30 minutos

PRECAUCIONES: La esencia de lavanda en uso interno se debe emplear con mucha precaución debido a que en dosis altas puede producir nerviosismo e incluso convulsiones.

Esperamos que os haya resultado interesante y si tenéis cualquier clase de duda, no dudéis en escribirnos y estaremos encantados de ayudaros.

¡Hasta el siguiente post!

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